No
supo lo que se siente amar a alguien que solo quería morir, pues al final de
cuentas ¿qué? No hay nada de malo en lastimar una herida abierta, total,
siempre estuvo ahí, quizá con un algodón y alcohol le diste toquecitos y luego
soplaste, pero nunca secó.
Tampoco
se trata de andar batallando.
Las
mañanas frente al espejo, lavarse los dientes, pensar en salir a cumplir labores,
todo en tiempo récord, regresar a casa con el único deseo de caer en coma, y
despertar en 8 horas, otra vez, a sentir la brisa matutina volando el pelo
mojado.
Igual
si empezaba a chillar con un abracillo se callaba o solo había necesidad de
tirar tantito rollo y ya.
Una
mañana encuentras el cadáver de ella, con un hedor a olvido que ocasiona una
punzada en el pecho.
-´´Podrás
perdonar cariño, hoy es martes, debiste morir en viernes, no tengo ganas de
enterrar a nadie hoy, ¡ah! Como eres inoportuna´´.
Los
días que prosiguen no son nada mas que ecos de pasos cuyo ruido fantasmal sigue
los tuyos, junto al recuerdo aquel, de la mujer ´´esa´´.
La
idea de que te la mataron no te pasa una milésima de segundo por la cabeza,
tampoco la idea de suicidio, ¿para qué? Si total, ya chingó a su madre por toda
la eternidad.