miércoles, 7 de marzo de 2018

LA LUZ


LA LUZ

Llámese Rosa, tal vez María, o qué importa.
Algún mes, de algún año le arrancaron cual garrapatas al hijo de sus entrañas.
Un doctor carnicero con mirada perversa que se mordía los labios y olía a vísceras.
Insalubre,  haciéndola sentir como una puta.
Tan frágil e impotente.
‘’Nena, estás vulnerable, todo huele a óxido y estas partida a la mitad.
Has perdido demasiada sangre pero  no sé qué te hace aferrarte a este viejo catre, y te mantienes aún con vida, empapada en sudor.
No hay nadie a tu lado.
Los gritos de la criatura que trajiste retumban en el cuarto, la calle, en todo el universo, rompen el cielo y ahuyentan el odio, como el renacimiento del follaje después de la nieve.
Entonces por primera vez después de dos mil años.
Sonríes…’’.




Te me morías

Me di cuenta en cada beso, tus labios eran cada vez más fríos, tu cuerpo era cada vez mas rígido, tu pecho ya no palpitaba, cuando me v...