El hoyo en la cavidad craneal
Los pequeños retazos de cerebro resbalando por la pared
El reloj marcando las 3:25, su segundero tarda exactamente dos
segundos en marcar uno.
Un grito ahogado,
Un dedo colorado y blanco por la presión que ejerce sobre el
gatillo.
Un revólver antiguo calibre 22.
Zapatos de charol. Crujiendo las piedrillas de la suela al
resbalar por el piso.
Vestido floreado hastiado de blondas y encaje.
Boca abierta y ojos desorbitados.
Cayendo al suelo, cabellera castaña ondeando en cámara
lenta.
De fondo alguna canción vieja de los bee gees.
El mundo detrás de estas paredes sigue su curso normal.
Nadie va a extrañarla hasta dentro de un mes.
Solo por ser, una chica.
Solo por estar sola y en el lugar equivocado.
A ti, que jamás sabré tu nombre.
Perdón en nombre de la vida
Perdón en nombre de esta raza bestial.
Perdón, otra vez.
Perdón.
