Miré asombrado.
Y retrocedí, y retrocedí.
Entonces me avergoncé de mi absurdo miedo , pero me dí cuenta que el retroceder me ayudaría a embestir,
Me dejé ir con todas mis fuerzas contra aquella ánima. Sólo para darme cuenta que había chocado contra un espejo.
Flor. P.

No hay comentarios:
Publicar un comentario